Características de la guerra fría

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El origen del concepto de la Guerra Fría bien pudiera haber comenzado en 1893 de las palabras del alemán Eduard Bernstein, político socialista que alertó distintos movimientos tácticos por parte de los países vecinos de Alemania. Pero no fue, sin embargo, hasta después de 1945, que el término “Guerra Fría” se convirtió en una expresión cotidiana para describir las deterioradas relaciones entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética.

Características de la guerra fría

El escritor George Orwell recoge en uno de sus escritos publicados el 19 de octubre de 1945 “tú y la bomba atómica” en el diario británico “Tribune”, que la aparición de la bomba atómica por parte de las superpotencias conlleva a una situación en la que, por una parte pueden morir millones de personas, pero por otra parte se crea una paz tensa e inquieta, sin bombas ni derramamiento de sangre, a la que llamó “Guerra Fría”.

Posteriormente el consejero financiero estadounidense Bernard Baruch usó por primera vez de manera oficial el término Guerra Fría durante un discurso en Carolina del Sur, en el año 1947 donde afirmaba que su país estaba inmerso en una guerra fría. Desde entonces el término ha servido para describir, no sólo una situación de intensa sospecha y hostilidad mutua, sino también como un enfrentamiento de ideologías y un choque de intereses.

Bernard Baruch

Bernard Baruch

A continuación vamos a ver las distintas características que definen la Guerra Fría según el historiador estadounidense Anders Stephanson, son las siguientes:

1 – Conflicto bipolar: hace referencia a que la Guerra Fría involucra dos grandes bloques enfrentados entre sí. Por lo tanto, la Guerra Fría podía localizarse en oriente medio, Asia, África y también América del Sur.

2 – Armamento oculto: cada una de las superpotencias intentaba acumular el máximo de armas nucleares posibles, pero a la vez, se intensificaron las distintas alianzas con otras naciones haciendo uso de una diplomacia orientada siempre hacia el pensamiento militar.

3 – La negación de los unos frente a los otros: cada bloque negaba el derecho al otro de existir. La antigua Unión Soviética, de acuerdo con las enseñanzas de Lenin y de Marx, consideraban imposible la convivencia entre el capitalismo y el comunismo. De alguna manera, el capitalismo representaba el ocaso de occidente, un estilo económico y inmoral condenado al desastre. Por otro lado Estados Unidos, considerada a la URSS, como “el imperio del mal”, o al menos así lo expresó el presidente Ronald Reagan.

4 – Agentes dobles: cada bloque hacía uso de distintos ataques propagandísticos en uno contra el otro en materia de espionaje. Stalin siempre reacciono de manera paranoica intentando limpiar sus propias filas de posibles traidores. Por otra parte, en Estados Unidos, los senadores Nixon y McCarthy iniciaron una campaña que obligó al presidente Truman a establecer una comisión para revisar la lealtad de los funcionarios estadounidenses. De alguna manera, la Guerra Fría podía considerarse muy similar a las guerras religiosas de los siglos XVI y XVII.

Causas de la guerra fría:

Estas dos ideologías enfrentadas ya existían en 1918. Lenin ya entonces estableció el bolchevismo en Rusia como doctrina revolucionaria, y por entonces en Estados Unidos, el presidente Wilson ya presentaba un programa de libre comercio a través de la liga de las naciones. Sin embargo, no fue hasta la derrota de la Alemania nazi, que empezaron a brotar las distintas causas que posteriormente formarían la denominada “Guerra Fría”.

Los historiadores occidentales tradicionalistas culpaban a Stalin del inicio de la Guerra Fría, aunque una posterior investigación americana, de la década de los años 60, atribuye la culpa a los Estados Unidos, argumentando el deseo de reestructurar el mundo con objeto de ampliar el comercio mundial.

Guerra fria

Duración de la Guerra Fría:

A menudo se utiliza el término de Guerra Fría para explicar la época que comprende el final de la Segunda Guerra Mundial de 1945 hasta la disolución de la antigua Unión Soviética en 1990. Sin embargo, a lo largo de este tiempo podemos encontrar diversos altibajos de hostilidad producidos por los distintos acontecimientos. La tensión entre oriente y occidente, entre los años 1947 y 1953 a veces es considerado como la primera Guerra Fría. Tras la muerte de Stalin, aparece una especie de “deshielo” entre estas dos grandes potencias, pero lejos de solucionarse sus desavenencias, aparece la crisis de Berlín, entre los años 1958 y 1961, que junto con la crisis de los misiles cubanos de 1962, marca una nueva oleada de intensa hostilidad, que los historiadores denominan como la segunda guerra fría.

Final del comunismo

Un nuevo enfriamiento se produce tras el tratado de prohibición de pruebas nucleares de 1963 hasta el tratado deja Helsinki de 1975, donde muchos estudiosos dan por finalizada la Guerra Fría. Sin embargo, ambas potencias no dejaban de construir misiles nucleares. A finales de 1979, las tropas soviéticas invaden Afganistán provocando de nuevo un aumento de tensión que los historiadores conocen como tercera Guerra Fría. Éste último periodo dura hasta mediados de los años 80 en los que el Presidente Gorbachov llega al poder y comienza el final del comunismo, con la caída del muro de Berlín de 1989 y la disolución de la Unión Soviética en los inicios de 1990.